lunes, 29 de julio de 2024

La Tradición Lemmning

Al inicio del reinado del mítico rey lemming, Robín, sus pequeños súbditos celebraban sus sabías decisiones. Sin  embargo, cuando con el transcurrir del tiempo los inviernos se fueron haciendo más cruentos, pasaron a criticar su terquedad de negarse a migrar en busca de mejores climas, como lo hacían otras especies. Esto era porque el anticuado monarca no comulgaba con la idea popular de abandonar su tierra natal, pese a que era consciente que al no autorizarla acarreaba grandes sufrimientos a los suyos, quienes desfallecían por la escasez de alimentos.  

Sintiendo que ya no tenía nada más que aportar al reino y que había vivido suficiente, el peludo soberano entendió que: era un estorbo para el progreso y debía dar un paso al costado afín de que alguien más óptimo ocupara su puesto e hiciera frente a esta crisis. Tras sopesar los pros y los contras; sin más, entregó su alma a Dios lanzándose al mar desde un acantilado; dejando así el camino libre a un sucesor. 

Debido al impacto de su fatal decisión, que por serlo no dejó de ser acertada ya que permitió perpetuar a su pueblo, el suicidio ritual fue aceptado entre sus congéneres. Tanto que, las generaciones siguientes de los también denominados leminos, desarrollaron un instinto de autorregulación suicida, el cual se activaba, por ejemplo, en periodos de sobre-población seguidos por hambrunas. Por ende, para dar mayor oportunidad de sobrevivir a su prójimo, los más nobles de estos roedores que, a juicio propio, tenían menos capacidades para afrontar la vida, ignoraban su instinto de supervivencia y, en masa, se despeñaban como antaño hizo su amado líder. Es preciso indicar que la mayoría de estos eran los más: viejos, discapacitados y enfermos, así pues, si bien con este sacrificio servían a una causa superior a ellos, también buscaban librarse de sus achaques y cuitas. 

Sin embargo, en la actualidad, esta tradición legendaria se ha distorsionado y ya cualquier tribulación, como el desamor o el aburrimiento, es pretexto para que los lemmings más débiles, emocionalmente hablando, aun siendo jóvenes y sanos, sin haberse ganado una muerte honorable, se apresuren en autoeliminarse para acabar con sus dizque miserables existencias.

¿Sabías que...?

El suicidio, para los religiosos es un acto contra la voluntad de Dios, pues él es el único que puede quitarnos la vida al habérnosla dado. Para otros en cambio, la vida es como una fiesta, y es de sabios reconocer el momento preciso para retirarse; el cual siempre será antes de que la misma empiece a “aguarse”, nunca antes.

¿Qué opinión te merece el mensaje de esta fábula?




viernes, 26 de julio de 2024

Kabrocuento de Hadas

Entonces tocaron las 12 campanadas y Ceniciento se quitó el condón y se fue corriendo dejando al Prínceso con el culo con ganas de más.

A la mañana siguiente del cruising en el bosque encantado. El Prínceso recorrió las casas de todos los gays de la comarca, desde los obvios hasta los enclosetados.
A quienes tras dejársela dura con una mamada, les probaba el condón que usó con su misterioso kachero.

Desilusionado veía como a ninguno le quedaba, a unos les apretaba y a otros les bailaba de lo holgado. Hasta que llegó a casa de Ceniciento. No hizo falta ponérselo, reconoció su verga y esta vez tiraron a pelo porque era amor de verdad.

Años después murieron de SIDA porque así acaban los promiscuos de mierda que usan el amor como excusa para tener sexo sin protección.

Y colorín colorado este cuento marica ha terminado.

Moraleja: los gays no tienen finales felices.

domingo, 14 de julio de 2024

¿Conocen documentados casos históricos de resurrección?

 Resucitar muertos no fue facultad exclusiva de Jesús y sus apóstoles; existió un caso histórico de reanimación sobrenatural. Esto ocurrió en los albores del siglo XV, en la corte del rey Segismundo de Hungría. Al morir su segunda consorte, Bárbara de Celje, adolescente con quien apenas llevaba unos años de matrimonio, tras dar a luz a su única hija.

Tal fue la aflicción del devoto y regio esposo, próximo a los 40, que, lejos de resignarse como buen cristiano, dio la espalda a sus creencias religiosas y cegado por su pasión, suplicó al más sabio de sus principales consejeros, Abraham de Worms, el cual estaba versado en ciencias ocultas, a que encontrara la forma de devolverle la vida a su amada, al precio que sea.

Según el nigromante judío, aquella sería la segunda vez que realizaría tal prodigio. Sin embargo, sigue siendo un misterio que procedimiento especifico empleo, aunque atendiendo al grimorio que escribió: “La magia sagrada de Abramelín el mago”, es casi seguro que derivaba de la ancestral magia egipcia de ultratumba, que le fue transmitida por el anciano maestro quien da nombre a su obra y al cual conoció durante sus viajes formativos.

Lo cierto es que logró traer del purgatorio el alma confusa de la monarca, a quien obligó a habitar el cuerpo que no hace mucho había abandonado. Así fue como aquella hermosa criatura retomó su lugar en nuestro mundo sin tener plena conciencia de que ya no debía pertenecer a él.

No obstante, el regresar de entre los muertos la trastocó, haciendo que nunca más vuelva a ser la misma; conque, la hasta entonces dócil y dulce reina Bárbara, con el devenir de los años, se aficionó a la magia negra y fue pervirtiéndose hasta terminar convertida en una herética vampiresa adúltera bisexual y conspiradora, a quien solo una definitiva muerte pudo detener durante un brote de peste en la región. Empero, esa es otra historia, motivo quizá de un futuro artículo donde profundice su vida post-resurrección, ya que me estoy desviando de la pregunta que ahora nos atañe a los curiosos de la Historia Universal  ¿Saben de casos verídicos de resurrecciones documentados por la historia, a parte del de Bárbara de Celje?