Para empezar, publicaré semanalmente biopics bajo la etiqueta LAS PUTAS ROMANAS, donde mostraré la decadencia de la Antigua Roma, a través de las agitadas vidas de las mujeres de los césares (madres, esposas, hijas, amantes y demás); con ese propósito he bebido de fuentes antiguas y modernas, en aras de recolectar datos sórdidos cuyos detalles, espero, satisfagan su morbo. Tal y como lo haría cualquier periódico sensacionalista.
Desde ya les digo que no soy misógino, ni nada que se le parezca; sin embargo, tienen que admitir que, los excesos en las mujeres, resultan más escandalosos que en los hombres. ¿Será porque se espera que estas sean virtuosas? Además se ha escrito tanto sobre los emperadores romanos y tan poco sobre sus mujeres que es más divertido equilibrar las cosas. Así pues, mi pequeña obra no persigue ningún fin moralizador. Si no, tan solo, busca imitar la misma experiencia que si leyeras la primicia de un tabloide amarillista.
Para finalizar. Si encuentran abundante material sobre estos césares, es porque la Historia la escriben los hombres, y por eso relegaron a la mujer a un papel secundario. No obstante, es en la edad moderna, donde muchos historiadores han rescatado la figura femenina de la Antigua Roma mediante obras dedicadas enteramente a ellas, en las que señalan tanto sus virtudes como vicios. Yo tan solo me decanto por graficar a las malas pécoras que tanto excitan mi imaginación.
Desde ya les digo que no soy misógino, ni nada que se le parezca; sin embargo, tienen que admitir que, los excesos en las mujeres, resultan más escandalosos que en los hombres. ¿Será porque se espera que estas sean virtuosas? Además se ha escrito tanto sobre los emperadores romanos y tan poco sobre sus mujeres que es más divertido equilibrar las cosas. Así pues, mi pequeña obra no persigue ningún fin moralizador. Si no, tan solo, busca imitar la misma experiencia que si leyeras la primicia de un tabloide amarillista.
Para finalizar. Si encuentran abundante material sobre estos césares, es porque la Historia la escriben los hombres, y por eso relegaron a la mujer a un papel secundario. No obstante, es en la edad moderna, donde muchos historiadores han rescatado la figura femenina de la Antigua Roma mediante obras dedicadas enteramente a ellas, en las que señalan tanto sus virtudes como vicios. Yo tan solo me decanto por graficar a las malas pécoras que tanto excitan mi imaginación.
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